sábado. 01.10.2022

¿Por qué el Real Madrid oculta en su comunicado sobre Vinicius lo esencial, lo más importante?

En las horas previas al derbi de este domingo entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid, la entidad presidida por Florentino Pérez emitió un comunicado oficial condenando "las expresiones y comportamientos racistas", al tiempo que manifiestaba su apoyo al delantero brasileño. Pero, ¿por qué el Real Madrid oculta (o excluye) en su comunicado lo esencial, lo más importante? ¿Se ha deseado manchar a Koke y al Atlético de Madrid? ¿Ha sido únicamente un olvido? ¿Desconocimiento? Lo analizamos en detalle para intentar encontrar respuestas.
Enrique Cerezo y Florentino Pérez
Enrique Cerezo y Florentino Pérez

“Cuando poderes mediocres pueden destruirlo todo, pero ya no saben convencer; cuando la inteligencia se ha rebajado hasta convertirse en criada del odio y la opresión, entonces, esta generación ha tenido en sí misma y alrededor de sí misma, que restaurar, a partir de sus negaciones, un poco de lo que hace digno el vivir y el morir”.

Quien así se expresaba no era alguien del año 2022 en Europa. Lo hizo en 1957 al recibir el Premio Nobel de Literatura el escritor y periodista francés de origen argelino (con ascendencia española también), Albert Camus.  

La confusión a la hora de identificar el origen temporal de la cita tal vez pueda explicarse atendiendo a que también en ese año 1957 el mundo se debatía en otro momento histórico de polarización y trincheras muy parecido al tiempo presente. Entonces, Camus supo dar ejemplo de ética personal y mantenerse fiel en la defensa hasta sus últimas consecuencias de los principios de libertad, respeto a los derechos humanos y defensa de las informaciones veraces, contrastadas, ajenas al lodazal que desafortunadamente en ocasiones se intenta hacer pasar hoy por periodismo, y no es otra cosa las más de las veces que ruido tóxico.

Albert Camus ejerció el periodismo activo durante toda su vida. Periodismo debe ser sinónimo de compromiso ético con la verdad, contra el pensamiento único, contra todo tipo de opresión y discurso de odio.

El racismo, la xenofobia y cualquier trato discriminatorio están en la raíz podrida ante la que se enfrenta el periodismo. Pero también los grandes clubes de fútbol, en tanto que mayores aglutinadores globales de audiencias. Lo que sucede en LaLiga, por ejemplo, repercute hasta en el rincón más alejado del mundo en cuestión de minutos.

CLUBES DE FÚTBOL Y PERIODISMO

Conviene siempre recordar a Albert Camus y lo que él representó y dijo. Esto es especialmente aplicable para quienes ejercemos  -o dicen ejercer- uno de los oficios más necesarios del mundo en democracia, el periodismo. También para las instituciones que, por su trascendencia social (entre las que se encuentran los grandes clubes de fútbol mundiales), son capaces de influir y generar opinión pública.

En el año 2022, los clubes de fútbol más poderosos y con alcance global son tan depositarios como los medios de comunicación de los tres principios que deben guiar el mencionado ejercicio del periodismo: informar (información veraz y contrastada); formar (educar en los valores de libertad y respeto a los derechos humanos); y entretener (diversión sin mayores pretensiones). No vale solo con poner en práctica únicamente uno de esos principios, divertir. Los clubes de fútbol y los medios han de informar y formar también.

COMUNICADO DEL REAL MADRID

El Real Madrid ha emitido un comunicado oficial en el que subraya lo siguiente:

“El Real Madrid C. F. rechaza todo tipo de expresiones y comportamientos racistas y xenófobos en el ámbito del fútbol, del deporte y de la vida en general, como los lamentables y desafortunados comentarios dirigidos en las últimas horas contra nuestro jugador Vinicius Junior. 
El Real Madrid quiere mostrar todo su cariño y apoyo a Vinicius Junior, un jugador que entiende el fútbol como una actitud ante la vida desde la alegría, el respeto y la deportividad. 
El fútbol, que es el deporte más global que existe, debe ser un ejemplo de valores y convivencia. 
El club ha dado instrucciones a sus servicios jurídicos para emprender acciones legales contra cualquiera que vierta expresiones racistas hacia nuestros jugadores”.

No se puede exigir al Real Madrid la destreza y finura de pensamiento de Albert Camus al recoger el Premio Nobel. Pero sí demandarle el mismo espíritu que guiaba las palabras del periodista y escritor francés.

El mismo espíritu de oposición inquebrantable contra el racismo, una de las más execrables formas de odio social.  No se duda en absoluto del rechazo al racismo del club blanco. Mucho menos de su presidente, Florentino Pérez, quien ha sufrido en carne propia -él y su familia- el odio de los grupos ultras,  por eliminar sus privilegios en el Santiago Bernabéu. En el límite del oprobio, llegaron incluso a vandalizar la tumba de su difunta esposa.

Por eso se comprende menos la ausencia en este comunicado del elemento medular en la polémica desatada en torno a Vinicuis Jr (por olvido o por mala fe).

El elemento medular es el contexto, el marco de las cosas. Todo necesita un contexto, un marco. Sin ellos, la reflexión se pierde y queda únicamente la manipulación. Por eso, por ejemplo, a las fotografías que más carga emocional nos transmiten en casa les ponemos un marco, para que no pierdan su significación con el deterioro del paso de los años. El contexto, el marco, aquí son Koke Resurrección, el Atlético de Madrid y el derbi de este domingo en el Civitas Metropolitano.

En el programa de televisión El Chiringuito se habló (con profusión de ruido y gritos) sobre una respuesta dada por el capitán del Atlético de Madrid, Koke, en la que afirmaba con tono jocoso que, si Vinicius Jr. festejaba un eventual gol con su conocido baile, seguramente la hinchada rojiblanca abroncaría al delantero del Real Madrid. Nada especialmente fuera de lo común, como tampoco que un jugador brasileño baile tras marcar un gol. Lo hizo, por ejemplo, hace unos días, Matheus Cunha, junto a Joao Félix.  Cuestión diferente es el escenario y el ánimo de ese tipo de celebraciones. Cunha y Joao bailaron en su casa, en el Metropolitano. Y ante su público, los seguidores del Atlético de Madrid. Podrían haberlo hecho igualmente en otro estadio y arriesgarse, seguramente, a recibir los silbidos del público doméstico, si hubiera sido tomado por este como una provocación.

Koke no es precisamente un jugador que en momento alguno de su ya dilatada trayectoria -el jugador con más patidos oficiales en el Atlético, a partir del de este domingo- se haya caracterizado por polémicas. Tampoco por su juego sucio. En las 13 temporadas que lleva en el Atlético de Madrid solo ha sido expulsado en dos ocasiones. Nunca por roja directa.

Koke sí es, en cambio, lo que en el fútbol británico llaman one club man, un hombre que solo juega en un solo equipo, el que siente como suyo, como fueron Carles Puyol, Steven Gerrard o Paolo Maldini, por citar solo a tres recientes.

En este caso, Koke es un hombre de un solo club, el suyo, el Atlético de Madrid. Es su capitán, y como capitán se expresó en la respuesta que, seguramente, se alineaba con el concepto de capitanía y respeto al público de la grada que pudimos observar también en su momento a otro de los grandes capitanes que LaLiga ha dado en las dos últimas décadas, Carles Puyol, cuando conminó a Dani Alves y a Thiago Alcántara a dejarse de bailes tras marcar un gol y jugar al fútbol.

 

En el contexto de Koke, un individuo del programa El Chiringuito eructó un comentario racista contra Vinicius. El comunicado del Real Madrid no menciona en momento alguno al individuo en concreto. No pone nombre y apellidos al señor que profiere el insulto racista, que es justamente una de las esferas que necesita siempre toda lucha contra el racismo, señalar, focalizar, identificar.

Contra los intentos de las actitudes racistas por ocultarse en la masa o el ruido que las protege, nada más eficiente que educar a los jóvenes e identificar con nombres y apellidos esas actitudes racistas.

Ojo, ninguno de nosotros, desafortunadamente, está exento tampoco de culpabilidad en algún momento de nuestras vidas. Cualquier persona hemos sucumbido en momentos puntuales a decir comentarios censurables, fruto de la educación social que todos arrastramos, donde las rémoras de tintes racistas, xenófobos, homófobos o machistas perviven en nuestro subcosnciente. Ejemplo: en español, 'zorro' es un animal o alguien taimado. En cambio, si decimos 'zorra', nos podemos referir a lo mismo, pero también a otro significado peyorativo de connotaciones machistas.

Se trata de rectificar, de asumir que no vivimos en condiciones inócuas de laboratorio, sino en una sociedad imperfecta donde, como admitió Diego Simeone en la rueda de prensa de este pasado sábado,es "una sociedad en la que estamos involucrados todos. Nosotros, ustedes, todos. Somos personas y esta es la sociedad que tenemos".

 

Pero nada como tal se observa en el comunicado del Real Madrid. Ni siquiera aclara si las “instrucciones” dadas a sus servicios jurídicos “para emprender acciones legales contra cualquiera que vierta expresiones racistas hacia nuestros jugadores” se han llegado a sustanciar ante el juzgado de guardia para formular la correspondiente denuncia contra Pedro Bravo, que así se llama el individuo insultador.

Acosado por la repercusión internacional de lo dicho, Pedro Bravo ha pedido perdón en una línea de tuit. Se insiste, nadie está libre de pecado en nuestra sociedad, pero se echa realmente de menos una rectificación más extensa por su parte. No se le demanda flajelación pública (para eso ya están los haters de redes sociales), pero tal vez sí algo mayor de 28 caracteres. Quizá al menos 29, señor Pedro. Anímese a ser generoso en la contrición. Alivia mucho y educa más.

 

De igual forma que el Real Madrid identifica de manera acertada en su comunicado a la víctima de ese insulto, Vinicius, tendría que haber puesto nombre y apellidos al insultador y al programa de televisión que lo acoge, dado que, al menos a la finalización de esta crónica, no se conoce que la dirección de El Chiringuito haya tomado medidas proporcionadas al insulto racista.

Sí, en cambio, se puede seguir viendo en redes sociales un fragmento del episodio,  alentando a los usuarios de Twitter a decantarse acerca de si creen que el eructo formulado por ese individuo es racismo o no.

 

Más aún, 24 horas después del suceso racista -nuestra solidaridad con el pobre Tomás Roncero, se le notaba una profunda vergüenza ajena ante el señor insultador, que nada tenía con ver con lo que es un show de entretenimiento o su defensa radical y legítima del madridismo, frecuentes bailes incluidos-, El Chiringuito insistía con solo la versión lúdica de su responsabilidad social (solo diversión), eludiendo no ya la información, sino en este caso tan grave, la formación, el educar en los valores de respeto a los derechos humanos a los miles de espectadores que siguen este programa a diario y los miles más que a posteriori picotean fragmentos en sus redes sociales.

El Chiringuito  es un programa que gustará a unos y desagradará a otros. Pero está avalado por millones de seguidores durante años haciendo un producto audiovisual al que desde MÁS ATLÉTICO respetamos, en tanto que trabajadores profesionales.

Lo que se subyara aquí es que solo haya reaccionado al suceso de tintes racistas publicando un vídeo promocional que, si no fuera por el contexto y el marco, tendría gracia y sería realmente divertido. En cambio, sin haber gestionado antes el eructo racista formulado en su plató y pedido disculpas a Vinicius, al Real Madrid y a la audiencia, la risa queda congelada.

 

Tampoco define el comunicado del Real Madrid si cuando insiste en que, “rechaza todo tipo de expresiones y comportamientos racistas y xenófobos en el ámbito del fútbol, del deporte y de la vida en general”, incluye episodios aún en la memoria reciente, como el protagonizado por su actual lateral derecho, Dani Carvajal. En 2017, llamó “puto mono de mierda” (según atestiguaron Movistar y ESPN en sus imágenes subtituladas) al colombiano Jefferson Lerma, entonces en el Levante.

 

PREGUNTAS AL REAL MADRID

Quedan así varias preguntas que conviene formular: (1) ¿Es olvido o mala fe las carencias que se observan en el comunicado del Real Madrid? (2) ¿A qué espera El Chiringuito para actuar en consecuencia? (3) ¿Por qué el Real Madrid no deja claro que la consideración de Koke sobre los códigos del fútbol en la rivalidad histórica entre Atleti y Real Madrid nada tienen que ver con un insulto racista en un programa de televisión? (4) ¿Existe una intencionalidad por parte del Real Madrid en querer vincular a Koke con lo dicho en El Chiringuito, para tensionar y condicionar el partido de fútbol de este domingo? (5) ¿Las buenas -y admitidas siempre- relaciones entre el presidente del Real Madrid y el programa El Chiringuito pueden explicar que se extirpe del comunicado las referencias a lo sucedido en el programa y, con ello, el contexto, el marco?  (6) ¿Existe alguna intencionalidad cuando se expande la idea de que el insultador Pedro Bravo es un reconocido hincha del Atlético de Madrid, pero se oculta que su actividad profesional es la de representante de jugadores y que, entre otras operaciones, siempre se ha dado por hecho (nunca desmentido) que estuvo detrás de la llegada de Sergio Ramos al Real Madrid? y (7) ¿Por qué se hace todo esto? ¿Qué se ha pretendido con ello, ensuciar acaso la reputación de Koke y su familia y la del Atlético de Madrid?

RESPUESTAS

Solo podemos ofrecer respuesta a la última de las cuestiones, para subrayar la intencionalidad fallida. Pensemos, si no, en las campañas que la maravillosa Sra. Rushmore ha hecho en los últimos 25 años para el Atlético de Madrid, lideradas por un buen amigo de MÁS ATLÉTICO, Miguel García Vizcaíno, uno de los creadores más brillantes que existen en el panorama internacional en estos momentos, al que entrevistamos recientemente para presentar su último spot, contra el acoso escolar.

Es de justicia reconocer que el Atlético de Madrid ha sido uno de los clubes de fútbol de España pioneros en asumir la responsabilidad antes mencionada de formar en valores de respeto a los derechos humanos. ¿Qué si no fue otra de sus aclamadas campañas contra la xenofobia?

 

O la memoria para las zonas de Europa devastadas por la guerra, tan tristemente cercanas en la actualidad inmediata.

 

¿Y en qué otro modo que no sea contribuir a la reconciliación de las dos Españas se puede comprender otro de los spots más recordados del Atleti, el del miliciano y el soldado nacional?

 

Si nada de todo lo anterior resulta suficiente, quedémonos al menos con un último argumento que no es tal, en realidad, sino más bien una cuestión emotiva, de piel: Vallecas ha sido toda la vida un barrio de integración, obrero, de convivencia entre diferentes culturas y nacionalidades llegadas a nuestro país en busca de una oportunidad de vida. Y tal vez sacaron hace años a Koke Resurrección de Vallecas, pero nunca podrán sacar Vallecas de Koke Resurrección.

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