jueves. 18.04.2024
ATLÉTICO MADRID 2 - 1 REAL BETIS

El Atlético vence con sufrimiento y la ayuda del Betis

Venció el Atlético de Madrid al Real Betis, gracias a que los verdiblancos obsequiaron al Atleti con múltiples regalos y a que los de Simeone supieron sufrir ante el acoso bético durante toda la segunda parte. El 'Cholo' jugó casi la última media hora con seis centrales. ¿Táctica o estrategia? Tres puntos cruciales, en todo caso, para la necesidad de Champions del Atleti.
El Atleti celebra uno de los goles / Foto: ATM
El Atleti celebra uno de los goles / Foto: ATM

Hay partidos en los que lo único que importa es ganar. Por ejemplo, las finales. El encuentro ante el Real Betis no era una final para el Atlético de Madrid de cara a reforzar su imperiosa necesidad -por razones financieras- de quedar entre los cuatro primeros de LaLiga y participar así en la próxima Champions, pero sí una semifinal.

De no haber logrado los tres puntos ante el Betis, con la dinámica vencedora que lleva el Athletic de Bilbao -su principal rival en esta carrera en este momento-, sumado a la evidencia de que este Atlético está llegando al tramo final de temporada con la reserva puesta en el depósito de su combustible en cuanto alcanzamos el minuto 60 de los partidos, entonces se estarían empezando a encender las alarmas en la casa rojiblanca.

Fundamentalmente, porque ya hubiera perdido también lo único que está sosteniendo al Atleti actualmente, seguir siendo un fortín en el Metropolitano. En casa los rojiblancos se han venido mostrando tan inexpugnables como previsiblemente raquíticos a domicilio.

LOS REGALOS

Por fortuna, el Real Betis quiso hacer feliz a la parroquia atlética y en la primera mitad del partido se esmeró todo lo posible -de manera esencial Héctor Bellerín- por ofrecer regalos a los delanteros rojiblancos.

No habían pasado ni cinco minutos y la zaga bética ya había dado la doble opción a Rodrigo de Paul y a Memphis Depay para anotar el primer tanto, pero ni el argentino ni el neerlandés estaban para muchos goles. De modo que Memphis prefirió a renglón seguido recoger un balón interior de Koke y del propio De Paul para cruzarla en busca de algún rematador, que terminaron siendo en propia puerta y entre los tres, Bellerín, Pezzella y Rui Silva. 1-0.

Pocos instantes después, de nuevo por el flanco del coladero de Bellerín, Álvaro Morata logró romper la defensa y, ante la salida de Rui Silva, se vio beneficiado de un 'penaltito' con que el colegiado Soto Grado -apuntado a los regalos- quiso obsequiar al '19' rojiblanco. Morata lo lanzó, pero se lo paró en una triple actuación soberbia (rechaces incluidos) el guardameta bético. Completó el portugués esta inspiración con otra descomunal estirada a disparo de Memphis desde fuera del área y desvío de su central.

Sin embargo, el día estaba de regalos, y eso fue lo que sucedió sin solución de continuidad. Aún estábamos admirando las actuaciones del meta del Betis cuando el portugués no quiso ser menos que sus compañeros de la defensa y despejó la salida de un córner al centro del área chica, en lugar de a un lateral. Morata esta vez dijo 'gracias' y sólo necesitó empujarla de cabeza tranquilamente y sin la más mínima oposición.  2-0 y al vestuario todos.

EL SUFRIMIENTO

La segunda parte fue algo totalmente diferente. La entrada de William Carvalho en el centro del campo del Betis fue suficiente para que en la medular del Atlético casi sólo Pablo Barrios y Marcos Llorente mostraran piernas. 

De inmediato se empezó a observar a un Atleti al que el corazón lo mantiene de pie, pero sin oxígeno en los pulmones que puedan permitir a ese corazón bombear sangre a las piernas. Cada vez más y más atrás en su propia área, el público del Metropolitano empezó a barruntar que lo iban a pasar mal. 

El golazo desde fuera del área del mismo Carvalho acrecentaba ese temor. Que Jan Oblak sea ya el portero de LaLiga que más goles ha recibido este año desde fuera del área muestran otra de las carencias defensivas que viene padeciendo el equipo, la falta de intensidad a la hora de encimar a los atacantes en la corona propia.

Este dato estadístico no viene en demérito del portero esloveno, sino del vigor defensivo del equipo. Antes al contrario, lo único que se puede decir de Oblak en este partido es que, si el Atlético no terminó empatándolo, fue gracias a sus paradas. Incluso a sus paradones. Propia del Oblak gran hacedor de milagros fue la pelota que le sacó a William José. Prodigiosa acción.

Simeone comprendió casi de inmediato que el equipo se le caía atrás y que iba a perder esos tres esenciales puntos, de modo que empezó a sacar a delanteros y centrocampistas del terreno de juego -Memphis, Morata, Koke- y a meter todos los defensas centrales que le quedaban en el banquillo. Terminó jugando con seis centrales.

El resto de toda la segunda parte fue eso, un acoso total del Betis que, por fortuna para el Atleti, terminó sin derribo final.

El Atlético vence con sufrimiento y la ayuda del Betis