viernes. 02.12.2022
Oporto 2-1 Atlético de Madrid

Un Atlético impotente, fuera de Europa tras otro partido desastroso

Necesitaba ganar imperiosamente pero el Atlético de Madrid no mostró ni ganas ni juego para lograrlo ante el Oporto. El equipo portugués castigó con dureza una defensa incapaz y jugó a placer ante un equipo sin intensidad que sólo dio signos de vida cuando ya era demasiado tarde. El empate del Bayer Leverkusen ante el Brujas dejó al Atlético sin un premio, el de la Europa League, que nunca mereció.
Simeone, ante la debacle / Foto: ATM
Simeone, ante la debacle / Foto: ATM

La debacle anunciada se ha consumado en Oporto. El Atlético de Madrid salió merecidamente derrotado de Do Dragao y sucumbió sin oponer apenas resistencia cuando el espíritu de resistencia era lo único que le podía salvar. La otra opción, esperar a que el Brujas hiciera el trabajo que no parecía capaz de realizar el equipo de Simeone, no ocurrió. Y si todo salía mal, tampoco cabía esperar que el arbitraje le diera una oportunidad de redimirse. Con este resultado el Atlético queda último de grupo, consecuencia de haber ganado sólo uno de seis partidos, y se enfrenta a un daño económico y deportivo sin precedentes en la era Simeone al no conseguir clasificarse ni para la Europa League.

ARRANQUE DESASTROSO DEL ATLETI EN DO DRAGAO

Ni cinco minutos tardó el Atlético en informar a propios y extraños de que se había presentado en Oporto con la misma intensidad que en Cádiz y con la confianza de un alevín. Evanilson y Taremi comprobaron rápidamente que la defensa del Atleti era un carnaval. El 9 del Oporto remató a placer un disparo de su compañero que se convirtió en pase ante la mirada pasiva de Nahuel Molina

El Atlético, golpeado como un punching ball en los últimos partidos tanto por su mal juego como por la mala fortuna, demostró entonces que no tenía moral ni gasolina para rebelarse. Todo lo contrario. Exhibió un juego plano, sin intensidad alguna, que los jugadores del Oporto celebraron con un segundo gol en el 25'. Otro regalo, esta vez de Savic, que ya no hay de quién fiarse en este equipo. Galeno profundizó por el habitual agujero de la banda derecha y cedió atrás para el remate de Eustaquio a gol.

Pudo ser peor, pudo ser una catástrofe esa primera parte si Oblak, el mejor de los rojiblancos, no hubiera salvado otros dos goles en otros dos fallos defensivos. En el Atlético sólo Witsel daba muestras de saber en qué consiste este oficio cuando se juega en la élite. De Paul al menos mostró coraje aunque muchas veces no le salieran las cosas. Otros como Saúl ni lo uno ni lo otro. Su partido fue inenarrable. 

EL OPORTO, MUY CÓMODO EN LA SEGUNDA PARTE

La segunda parte no cambió el argumento. Sin confianza en la presión, sin intensidad en los duelos y jugando andando, el Oporto disfrutó del partido con una copa en la mano. La tuvo para el 3-0 Taremi en el 51 pero otra vez intervino Oblak. Evanilson la mando a las nubes tras llegar sólo ante el portero. Sólo Joao Félix fue capaz de disparar de lejos a puerta en el 59.

Insuficiente aportación para el Cholo que lo cambió por Cunha  justo a continuación. No se le puede reprochar mucho a Joao en un partido desastroso de todo el equipo salvo el hecho de que, una vez más, saliendo de inicio no fue diferencial. También aprovechó Simeone para retirar, por fin, a Saúl por Carrasco.

El belga fue el que llevó desde entonces el peligro por la banda izquierda. En el 67' De Paul robó un balón que alcanzó Griezmann para marcar un golazo. El árbitro lo anuló por una falta previa inexistente de De Paul, que llegó antes que el rival al balón disputado. El choque de pies posterior lo interpretó como falta del argentino y el VAR no corrigió a Orsato. Ni le llamó a revisión. En la primera parte el árbitro ya pudo comerse un penalti sobre Correa. El Atlético no pudo contar con el colegiado para revertir sus males.

EL ATLÉTICO REACCIONA TARDE

Desde ese momento el partido se abrió definitivamente y se convirtió en un ida y vuelta con ocasiones claras para ambos equipos. Al menos el Atlético dio alguna señal de estar vivo aunque a cambio de dar facilidades a las contras del Oporto. Correa tuvo el 2-1 en el 73 pero se lució Diogo Costa. También le cerró la puerta poco después a Carrasco. En la otra portería, Evanilson, Galeno y Taremi erraron sus ocasiones ante Oblak. 

La reacción del Atlético parecía un espejismo, como si nunca llegaran a creer que pudieran lograrlo; como si confiaran más en que el Brujas le salvara la papeleta que en sus propias capacidades. En el 84 salió Pablo Barrio por Correa, por ver si la inocencia siempre optimista de un canterano contagiaba a los mayores. Solución a la desesperada que sirvió para adelantar a Griezmann a la punta en busca del gol que metiera al Atleti en el partido. Lo intentó el francés en dos ocasiones sin llegar a generar verdadero peligro. 

Ya en el descuento la volvió a tener Carrasco, pero otra vez el Atlético se enfrentó a sus problemas en la resolución. No mete un gol al arcoiris. De hecho, el gol sólo llegó al final porque se lo metió en propia puerta Marcano en un corner muy cerrado sacado por Cunha. Era el minuto 94, demasiado tarde para el Atleti. Brujas y Bayer Leverkusen empataban en su partido y con el pitido final los rojiblancos quedaban fuera de Europa y último de grupo de uno de los grupos, a priori, más sencillos de la competición. 

Un Atlético impotente, fuera de Europa tras otro partido desastroso
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